Niña participando de una actividad de movimiento en un espacio terapéutico.

Entender es el primer paso para acompañar.

Conocé razones para realizar una consulta, qué esperar de una evaluación y cómo conversar con la familia, la escuela y el equipo de salud.

¿Qué es la Integración Sensorial?

La Integración Sensorial ayuda a comprender cómo una persona recibe, organiza y utiliza la información de sus sentidos para participar en la vida cotidiana.

Algunas diferencias pueden observarse en el juego, la alimentación, el movimiento, el cuidado personal, el aprendizaje o la participación social. Una lista de señales no reemplaza una evaluación profesional ni determina por sí sola una condición.

Niña explorando texturas y objetos durante una actividad de juego sensorial.

Elegí la orientación que necesitás

La conversación se enriquece cuando cada persona comparte lo que observa desde su contexto: la casa, el aula o el equipo de salud.

Familias

Encontrá una orientación inicial para ordenar lo que observás, conversar con el equipo de salud y acompañar el proceso de evaluación.

Orientación para familias

Docentes y educadores

Reconocé cómo algunas diferencias en el procesamiento sensorial pueden afectar la participación, la atención y el aprendizaje en el aula.

Orientación para docentes

Profesionales de la salud

Conocé el aporte de la Integración Sensorial y cómo articular una mirada funcional con la familia, la escuela y otros profesionales.

Orientación para salud

Señales orientativas

Si una persona presenta alguna de las siguientes características y manifiesta dificultades de conducta, atención, aprendizaje o en la coordinación motora, es beneficioso que se asesoren con un Terapista Ocupacional formado en Integración Sensorial, para una eventual evaluación específica.

Regulación y descanso

Se irrita fácilmente, llora sin un motivo claro o le cuesta llegar a la calma y conciliar el sueño aun cuando está cansado/a.

Cuidado personal y tacto

Se angustia durante la higiene, rechaza ciertas prendas o materiales, o evita el contacto físico y algunas texturas.

Alimentación

Tiene preferencias muy marcadas, rechaza alimentos por su textura, temperatura, sabor u olor, o cuenta con un repertorio especialmente limitado.

Movimiento y coordinación

Busca intensamente girar o hamacarse, evita ciertos movimientos, se cansa rápido en actividades físicas o parece más torpe que otros niños/as de su edad.

Comunicación y vínculos

Se retrasa en algunos logros del habla y el lenguaje, tiene pocas amistades o le cuesta participar en juegos y actividades compartidas.

Sonidos y luz

Se abruma en ambientes ruidosos, reacciona ante sonidos inesperados o tiene dificultades para adaptarse a la luz del sol y a la oscuridad.

Para familias

Nadie conoce a tu niño tan bien como vos. Si tu intuición te dice que hay algo que no está bien, confiá en tu percepción y consultá.

Si pensás que tu niño/a puede presentar dificultades de procesamiento sensorial, te sugerimos:

  1. Hablar con tu pediatra o médico de cabecera sobre lo que observás.
  2. Si el examen clínico no explica esas conductas, solicitar una entrevista con un Terapista Ocupacional entrenado en Integración Sensorial para saber si hace falta una evaluación específica.
  3. Si recibe un diagnóstico de desorden de procesamiento sensorial, pedir una copia de los resultados de la evaluación.
  4. Verificar que el Terapista Ocupacional pueda acreditar su formación en Integración Sensorial y su capacitación continua.

Al comenzar un tratamiento

También es importante que la sala reúna condiciones adecuadas: un tamaño no menor a 4 por 4 metros, al menos dos puntos de suspensión, más de un modelo de equipamiento colgante y material terapéutico que ofrezca información de distintas modalidades sensoriales.

Para docentes y educadores

La mirada del aula es fundamental para comprender cómo una persona participa y aprende en su entorno cotidiano.

Seguro tenés alumnos/as a los que les cuesta sostener la participación en clase o mantener la atención en lo relevante: pueden distraerse si un compañero/a habla, se mueve o se le acerca, o parecer abrumados por los sonidos y movimientos del aula.

Estos signos pueden ser indicadores de dificultades en el procesamiento sensorial. Si reconocés tres o más, puede ser beneficioso conversar con la familia y sugerir una consulta con un Terapista Ocupacional formado en Integración Sensorial.

  • Es demasiado activo, incapaz de frenarse o controlarse.
  • Se mueve o hamaca en la silla y no puede permanecer quieto/a.
  • Habla constantemente o interrumpe la clase.
  • Nunca termina su tarea aun cuando puede hacer el trabajo.
  • Tiene atención corta para su edad o dificultad para cambiar de tarea y seguir instrucciones.
  • Parece débil, cansado/a o suele recostarse sobre el escritorio.
  • Se cansa demasiado rápido al escribir o escribe con mucha presión.
  • Parece más torpe y se lleva objetos o mobiliario por delante.
  • Reacciona de manera inadecuada cuando un compañero/a lo toca.
  • Sobre-reacciona a sonidos, luces, olores o gustos.
  • Tiene un comportamiento explosivo o baja tolerancia a la frustración.
  • No juega con otros niños/as o prefiere jugar en soledad.

Comprender a los niños/as con dificultades en Integración Sensorial y mostrarte sensible y compasivo con ellos es un gran paso para ayudarles a aprender desde su propio estilo.

Para profesionales de la salud

Una mirada compartida puede ayudar a ordenar la información funcional y definir cuándo conviene una consulta o una evaluación específica.

Las dificultades en el procesamiento sensorial pueden presentarse de forma aislada o junto con otras situaciones del desarrollo y la salud, como trastornos del espectro autista, déficit de atención, trastornos del aprendizaje, dispraxia, trastornos del lenguaje, síndromes genéticos, prematuridad o trastornos neuromotores.

¿En qué consiste la intervención?

Educación familiar

Ayudar a la familia a entender el perfil sensorial y reconocer señales de advertencia favorece una mejor comunicación y participación.

Adaptación del ambiente

Graduar la cantidad e intensidad de estímulos y crear espacios de calma puede favorecer la regulación en los contextos cotidianos.

Intervención directa

La persona participa activamente en experiencias que acompañan la exploración, el juego y la resolución de problemas funcionales.